La rueda del destino VII

Había estado observando a los vecinos todo el día.

Aprovechó cuando salieron por la tarde para colarse por la galería de su piso y esperar.

Debía intervenir en el momento exacto.

Mientras, estudiaba para el siguiente examen. Era una suerte saber qué preguntas habría y cuales había fallado. Pero, su cabeza no la dejó profundizar mucho. Continuaba preocupada por Álex.

Cuando esta mañana se había ido a trabajar, seguía siendo el del 2016. Sin embargo, no sabía qué le habría pasado al del 2021 y esto, la estaba desquiciando.

Una parte de su mente, quería que consiguiera despertarla, pero, la otra, deseaba que volviera a este sueño absurdo con ella.

¿Era posible arreglar una situación que estaba condenada? Quizás no quedaba nada por lo que luchar. Igual, su destino era morir y ya está. Un coma persistente no parecía fácil de arreglar.

Casi a la hora de cenar, oyó cómo se abría la puerta de entrada, por lo que, fue a esconderse debajo de la cama de matrimonio y puso el móvil en silencio guardándolo en el bolso.

Ángel apareció hablando por teléfono.

-Tío -deja la mochila encima de la mesa del comedor- la invité a cenar y nada, no me dejó pasar a su casa ni para un café, es una estrecha -se ríe- Tranquilo, ya la pillaré en la próxima carrera -escucha por el auricular- no sé quién me quemó la moto, nadie vio nada y el seguro aún no me afloja la pasta -enciende un cigarro- Sí. sé que le debo cuatro mil al Carlos. Ganaré el doble en cuanto compre la moto nueva y pueda competir. Mientras, dile que sigo en Madrid. Hablamos.

Enciende la televisión y se tumba, al cabo de una media hora, llega la madre.

Entra vestida con el uniforme de limpieza, se le notan las ojeras del cansancio y resopla cuando ve a Ángel en el sofá.

-Podrías haber puesto la mesa y calentado el puchero -dice ella poniéndose el delantal-.

-Mamá, acabo de llegar. No me ralles.

-¿Cómo ha ido la entrevista?

-Pagan una mierda y aparte de ayudar a arreglar las motos, quieren que limpie el taller. Así que, les he dicho que no.

-Ángel, necesitamos el dinero.

-No he hecho un grado medio de mecánica para eso. Si quisiera limpiar, me pondría contigo en el ayuntamiento.

-Te he dicho muchas veces que te vengas, puedo conseguirte una plaza.

-¿Y acabar amargado como tú después de quitar la mierda de los demás? Paso.

La madre pone la mesa y sirve la comida.

-Hay que sacar un préstamo de al menos ocho mil para la moto nueva. Tengo echado el ojo a una en el concesionario que te caes de culo sólo con verla.

-Aún estoy pagando el préstamo de la que te quemaron, no me van a dar otro. Es mejor que esperes a cobrar el seguro, encuentres un trabajo y ahorres.

Ángel da un puñetazo en la mesa y ella se encoge.

-Te dije que mi amigo Hassan nos lo da. Sólo necesito la escritura del piso.

-No vamos a hipotecar el piso por una moto y seguro que los intereses que nos cobrará tu amigo, serán el doble de lo que nos deje.

-Mamá, puedo ganar el triple compitiendo en una noche.

-Es peligroso y no es nada seguro, un día puedes matarte.

-¡Cojones! -se levanta tirando el plato y le pone el cuchillo debajo la garganta- te he dicho que me des la puta escritura. No pienso aguantarte más, vieja del carajo.

Éste era el momento que había estado esperando.

Busca el móvil y ve varias llamadas de Álex, pero, las ignora. Marca el número de emergencia y deja puesto el altavoz para que la policía pueda localizarlo.

-Ángel -Sofía sale de debajo la cama con las manos en alto- deja el cuchillo.

El chico se asusta y lo clava más en la garganta de su madre.

-¿De dónde coño has salido tú? ¿Cómo te has colado en casa?

-Baja el cuchillo. Podemos encontrar una solución a esto.

-¿Quieres cambiarte por ella, zorra?


Despierta reclinado sobre algo frío.

Levanta la cabeza y se fija en el color naranja de las paredes con las filas de mesas y sillas azules.

Lo reconoce, es la cafetería dónde almuerza cada día cuando trabaja.

Pero, es de noche.

Busca el móvil y ve que son las siete y media de la tarde del 1 de marzo del 2016.

Mierda, queda menos de una hora y debe atravesar toda la ciudad.

-Álex, vaya siesta te has echado -la camarera se acerca a él- me sabía mal despertarte, parecías agotado.

-Gisela -saca un billete de diez euros- tengo prisa, si falta algo, mañana te lo doy.

-Tranquilo, corre -coge el billete- seguro que te espera tu maravillosa mujer ¡Qué suerte tiene!

Le sonríe y nota las llaves del coche en el bolsillo.

Sale corriendo hacía el parking de la oficina, pero, el acceso ya está cerrado. Así que, trepa la valla y consigue sacar el coche antes que llegue el guarda.

Pone el manos libres y marca el teléfono de Sofía; sin embargo, no hay manera que lo coja.


-Puta, te he dicho que vengas aquí o le reviento el cuello -chilla Ángel-.

Sofía va hacía él y sin que la vea, esconde uno de los cubiertos en su mano. En cuanto llega a su altura, tira de la madre y ésta huye.

Ángel la inmoviliza y le pone el cuchillo en la garganta.

-Bien, gatita -baja la otra mano hasta su pecho- ¿Quieres jugar? He querido follarte desde que te vi en la escalera.

-Ni en sueños, asqueroso psicópata.

Sofía le clava el cubierto en el muslo y se derrumba sobre el suelo gritando de dolor.

Intenta alcanzar la puerta, pero, Ángel la agarra de la pierna y hace que caiga. Después, rueda sobre ella y levanta el cuchillo para clavárselo. Consigue pararlo con los brazos y forcejean.

Él es más fuerte y las manos de Sofía están empapadas de sudor, poco a poco van cediendo hasta que tiene el arma rozándole el pecho.

Piensa en que éste es su final. Pero, de pronto, cogen a Ángel por la espalda y lo apartan de encima suyo.

Es Álex.

Ángel forcejea, pero, Álex lo ahoga con el brazo y hace que tire el cuchillo.

Entonces, entra la policía seguida de la vecina y los inmoviliza a todos.

-No, agente -dice la madre señalando a Ángel- éste es mi hijo y ha intentado matarme. Ellos -nos mira- son mis vecinos y lo han reducido para ayudarme.

-Mi madre no está bien de la cabeza -contradice Ángel- querían robarnos y me estaba defendiendo, se han colado en nuestro piso.

-Nos acompañarán todos a comisaria para declarar -dice uno de los agentes-.

Les ponen las esposas y se los llevan al coche patrulla.


Durante el trayecto, no puede evitar mirarlo. Es imposible que la haya encontrado siendo el del 2016.

Él le devuelve la mirada y sonríe.

-¿Eres el Álex…?

-Sí -se acerca a ella- soy yo, cariño.

Se abalanzan uno contra el otro para besarse.

-Te he echado de menos ¿Cómo has vuelto?

-Con ayuda. Es una larga historia.


Después de más de cinco horas de interrogatorio, salen de comisaria.

-Es increíble que nos citen para una vista después que la hemos ayudado -dice Sofía-.

-Tienen que comprobar los hechos, es el procedimiento.

Álex llama para pedir un taxi y se sientan a esperar.

-Lo importante, es que sigues viva.

-¿Cómo?

-Cuando desperté nuevamente en el 2021, estabas muerta. Ángel te había matado -la coge de la mano- Por eso, he vuelto a entrar en coma, no podía permitirlo.

-Pero, entonces ¿tú?

-No lo sé. Supongo que, si estuviera muerto, no estaría aquí.

Le pasa el brazo alrededor de los hombros y la besa.

-Quiero que estemos juntos y dejemos el pasado atrás. Todo el tiempo que has estado en coma, ha sido un infierno. No quiero despertarme si no te tengo a mi lado.

-Yo tampoco.

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