Sin decir nada II

No podía dejar de llorar desde que había entrado en la habitación.

Debía irse lo más pronto posible y cortar toda relación con David. Después de la ceremonia, hablaría con él y desaparecería mientras todo el mundo bailara. Era imposible concebir la idea de continuar cuando Adrián estaba cerca.

Se observó en el espejo y vio sus ojos hinchados. Él no la vería así.

Se aplicó bastante maquillaje. Su pelo era batalla perdida, tenía demasiado volumen. Así que lo alisó y dejó caer sobre sus hombros.

– Estás guapísima- dijo David al verla entrar en el jardín.

– Opino igual – ahí estaba otra vez. Se giró para soltarle que no se metiera en conversaciones ajenas, cuando a su lado vio una mujer rubia espectacular- Te presento a Monique, es modelo francesa.

Monique medía al menos un metro ochenta y tenía unos ojos turquesas muy brillantes. Se agachó a darle dos besos.

– Encantada- atinó a decir. Notó la mano de David en la cintura.

-Es la hora que haga de padrino y lleve a mi hermana al altar- le dio un beso en la mejilla- Nos vemos luego preciosa.

Vio que cerca pasaba un camarero con bebidas y cogió un vaso de refresco.

-No sabía que tenías novia.

– Bueno, Monique es una muy buena amiga, no la categorizaría de novia aún.

– Bueno, eso no es asunto mío- observó que todo el mundo se estaba sentando en las hileras de sillas cubiertas de flores para el evento- disculpadme, iré a coger un buen sitio para poder hacer fotos.

Intentó encontrar el lugar más alejado de él, pero, Adrián se sentó con Monique en un sitio donde podía clavarle la mirada toda la ceremonia ¿Qué demonios querría? Sí se había traído a su amiga y todo.

Como en toda boda, le resbalaron algunas lágrimas en el momento del sí quiero. En cuanto acabó la ceremonia, David se reunió con ella.

– Tengo que hablar contigo, vamos a un sitio más intimo.

David se había adelantado. Pero, estaba decidida a huir de todo y seguir la vida con su hijo, no quería más follones ni los necesitaba.

Se acercaron a un rincón del jardín desde donde se veía la playa. Estaba anocheciendo y el sol rojizo formaba un paisaje perfecto. Se quedó observándolo cuando él se giró y le cogió las manos.

– Emma, sé que llevamos poco tiempo viéndonos, pero, desde que te conocí, no dejo de pensar en ti. Quiero algo más que tu amistad y quizás, éste no sea el momento más idóneo, pero, no podía seguir callando.

Tenía que decirle la verdad.

– David, no puedo hacerlo – se soltó de sus manos- estos meses he intentando sentir por ti algo más, porque eres una gran persona, pero, no sé porqué no lo he conseguido. Lo siento, no estoy preparada para dar este paso aún y entenderé si ya no quieres que nos veamos más.

Él le miró a los ojos y volvió a coger sus manos.

– ¿Pero, si espero hay alguna posibilidad que algún día cambies de opinión?

– No lo se.

– De acuerdo, esperaré lo que haga falta.-Jugó con su pelo mientras le acariciaba la mejilla-.

– No me esperes, si surge algo bueno cógelo. Me gustaría seguir siendo tu amiga- volvió a dejarle ir las manos- hay otra cosa que necesito explicarte.

Se sentó encima del muro del jardín y volvió a mirarle.

– Antes que te diga nada Adrián, quería contarte que él y yo estuvimos saliendo juntos hace nueve años – ella desvió la mirada- eramos jóvenes y estábamos estudiando. Le dejé yo. – él se giró y la abrazó- No sabía que tu casi hermano Adrián era él hasta esta mañana en que nos has presentado. No me has enseñado ninguna foto de él.

– No es muy dado a las redes sociales y en estos meses, tampoco hemos hablado mucho de él. Lleva bastantes años trabajando fuera de España y va y viene de vez en cuando – se puso pensativo- pero, ahora recuerdo que, cuando le dije que te había conocido, me llamó para interrogarme y que le mandara una foto tuya. ¿Sigues queriéndole después de tanto tiempo?

– No, pasó hace mucho y lo tengo todo borroso ya.- premio a la mejor mentirosa-.

Oyeron la música de la entrada de los novios en el banquete.

Volvió a abrazarla y le cogió las manos.

– De acuerdo, todos tenemos un pasado, no te preocupes. Volvamos, debo hacer el brindis y al menos bailar un par de canciones contigo. Nos pondremos ciegos de champán- le sonrió- olvida lo que te he dicho antes, para mi es más importante ser tu amigo. Pero, quiero que sepas que siempre tendrás la puerta abierta conmigo y que te esperaré lo que haga falta.

Volvieron a subir por las escaleras del jardín.

Vio que Adrián había estado observando la escena desde la terraza. Al menos, ya se había adelantado y estaba tranquila, le sonrió mientras seguía a David a la fiesta.

….

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